«Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.» Mateo 26:38 NVI La angustia no pudo, tampoco el temor, el dolor, la soledad, el abandono, la traición de los más cercanos. Nada fue suficiente para que Jesús renunciara a hacer lo que solo él podía: […]



















