La importancia de orar permanentemente
Jesús enseñó – y modeló – principios fundamentales que todo hijo de Dios debe conocer, practicar y enseñar. Uno de los más relevantes es la disciplina de orar, de orar siempre, de hacerlo en todo momento.
Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18:1
Orar implica a su vez grandes principios: el de la dependencia de Dios, el de la fe en el Creador, el de obediencia a un mandato del Señor, el de una relación sana Padre-hijo, por ejemplo. Sin embargo, como seres humanos imperfectos, estamos propensos a agotarnos y renunciar cuando no vemos resultados de nuestro esfuerzo; en este caso al no ver oraciones contestadas.
Orar va más allá de «recibir una respuesta»; es la búsqueda del entendimiento sobre cuál es la voluntad de Dios, aprender a discernir cuál debe ser la actitud y comportamiento, e incluso aprender a ser agradecidos en medio de las pruebas. Jesús sabía exactamente lo que debíamos aprender y practicar para nuestro beneficio personal.
La invitación es a cultivar una relación íntima con el Padre a través de la práctica diaria de hablar con el Creador. Además de ser la mayor experiencia personal que puedas vivir: CONOCER A DIOS.
Señor ayúdame a orar como esperas, necesito depender de ti, caminar en en comunión contigo. Tomar decisiones individuales siempre me llevan a situaciones que me comprometen. Seguir tu instrucción es lo mejor que puede pasarme y anhelo vivir en dependencia de ti.
Por Engelbert González, 2017. Director de EsDELider.









