Capacitación Teológica una Responsabilidad Santa
«Yo, pues, el prisionero del Señor, os exhorto que andéis como es digno del llamamiento con que fuisteis llamados…» Efesios 4:1 BTX3
Con este verso Pablo inicia una exposición sobre «lo que es digno» para los servidores que asumen responsabilidades en la Iglesia de Jesucristo. Lo que también incluya Capacitación teológica.
El término utilizado por Pablo en el versículo 12 «καταρτισμὸν» puede traducirse como equipamiento, pero también adiestrar o capacitar. Lo que implica que quien «equipa o adiestra o capacita» a otros, debe tener el conocimiento necesario para culminar su misión. Por ejemplo, sería imposible que alguien que jamás ha estudiado matemáticas, pueda enseñar matemáticas en la cátedra de astrófísica en la NASA. El ejemplo viene porque, lamentablemente, hay quienes pueden malinterpretar los milagros con actos de magia, que nada tiene que ver con los principios establecidos por Dios. Si no se estudia matemáticas nunca será posible hacer los cálculos astrofísicos de distancias entre las galaxias.
El equipamiento de los servidores ministeriales tiene propósito bíblico, por ende es un mandato a quienes pretenden enseñar. Podemos profundizar en las razones que Pablo expone para la capacitación de los servidores de Dios:
- La obra del servicio (v.12). El servicio, en general, proviene del amor a Dios; pero hay servicios que no pueden realizarse solo por el amor sin conocimiento. Por ejemplo por más que amemos a nuestros hijos, cuando su salud es deteriorada (y no somos médicos) podemos orar por su recuperación, pero eventualmente tendremos que llevarlos al médico (quienes han pasado largos años de su vida capacitándose en asuntos de salud). De esta misma manera en la Iglesia de Cristo hay servicios que deben ser desarrollados por conocimiento (evidentemente guiados por el amor y el Espíritu Santo). Un principio apostólico está en Hechos «No es bueno que nosotros dejemos La Palabra de Dios para servir a las mesas» (v.6:2). Los 12 tenían una misión primordial, la trasmisión de los principios enseñados por Jesús era una de estas funciones. El enseñar lo que habían aprendido en sus vidas como judíos guiados por el conocimiento de La Torá, Los Escritos y Los Salmos (el Antiguo Pacto) y por las revelaciones, interpretaciones y enseñanzas que Jesús les impartió.
- La edificación del Cuerpo de Cristo (v.12). Para construir se deben establecer cimientos, si estos cimientos son defectuosos, la edificación podría derrumbarse o llegar hasta cierto punto y no crecer más. De esta manera el servidor de Dios debe edificar correctamente sobre los verdaderos cimientos que son los principios de Dios. Si el servidor de Dios no conoce los principios bíblicos ¿cómo puede edificar correctamente?
- Llegar a la unidad de la fe (v.13). En una era pos-moderna, cada quien cree tener la verdad, incluso referente a Dios. Pero la unidad de la fe a la que Pablo se refiere está en su cabeza y corazón. Delimitada por su conocimiento profundo de Las Escrituras (Antiguo Pacto), por su pensamiento judío y por su amor por el Salvador que le rescató. La «unidad de la fe» llega cuando esa fe es consecuencia del conocimiento de La Biblia y no sólo de la experiencia espiritual individual, mucho menos la emocional. Las experiencias individuales pueden ser importantes para la fe personal, pero no es el principio bíblico para enseñar a la grey de Dios, como lo expresa Pedro «tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie».
- Llegar al conocimiento pleno del Hijo de Dios (v13). ἐπιγνώσεως es el término para conocimiento, implica «reconocer» «saber sobre algo en específico». Este conocimiento no es empírico ni imaginativo, tampoco es producto de la interpretación personal fuera de Las Escrituras. Más bien es conocimiento transmitido por y recibido desde alguien que ya lo tiene, en nuestro caso desde la propia mente de Dios a través de Su Santa Palabra. El desconocimiento de Las Escrituras es desconocimiento de los verdaderos principios de Dios. El conocimiento pleno del Hijo de Dios no es solo la experiencia personal individual, sino que ésta debe ser guiada a través de Su revelación en La Biblia.
- Para que ya no seamos niños fluctuantes sacudidos por las olas y zarandeados por todo viento de doctrina en la maniobra tramposa de hombres que emplean con maestría las artimañas del error (v14). Si no se sabe lo que se cree es muy sencillo creer en errores. La mayoría de los temas discutidos por la mayoría de los cristianos están claramente explicados en La Biblia. Cuando los servidores principales de las iglesias no tienen buena base de estudios bíblicos y profundidad en Las Escrituras, es fácil implementen un legalismo riguroso o una sociedad liberal. En ambos casos, no es la madurez bíblica, sino el mero razonamiento humano guiado por el paradigma personal individual de «lo que es correcto o no». Cuando los servidores son guiados por el conocimiento bíblico (y teológico) pueden enseñar la doctrina bíblica o lo que Dios dice, y no lo que «suponen Dios quiere decir».
La Biblia jamás nos lleva a tener una fe «ignorante», de cierto desde el Antiguo Pacto Dios mismo estableció los principios que debe vivir Su Pueblo referente a Su Santa Palabra. El hecho que un cristiano ame a Dios con todo su corazón (y debemos hacerlo), no quiere decir que tenga la profundidad de conocimiento que Dios espera de él. Tampoco quiere decir que un cristiano viva en santidad absoluta (y debemos procurarla) lo hace eficaz dirigiendo o administrando un ministerio. Es primordial no confundir los términos, evitar mezclar «amor con buen servicio» o «santidad con buena administración».
Según las recientes encuestas*, más del 85% de los pastores en el mundo carecen absolutamente o tienen muy escasa educación teológica. Por lo que es muy usual que algunos servidores quieran justificarse de no haber estudiado formalmente teología haciendo creer a sus feligreses que «no es importante ni necesario» la preparación teológica. Como podemos evidenciar, bíblicamente está establecido los principios que debe exigirse un ministro de Dios.
Es imposible «enseñar» algo que no se ha aprendido. Si los encargados de la capacitación en la Iglesia (o sea pastores, maestros) son siervos que no han estudiado Las Escrituras entonces ¿qué enseñan? Nadie, jamás, en esta tierra podrá alcanzar la plenitud del conocimiento de Dios. Todos, en esta tierra, estaremos siempre en preparación para el gran día de encontrarnos con Dios. Pero, no debemos desestimar la importancia del mandato de enseñar y edificar al Pueblo de Dios; para hacerlo debemos, primeramente, capacitarnos lo mejor que podamos. Por supuesto, caminando siempre de la mano de Dios y entendiendo que Su Gracia pasa por encima de nuestras limitaciones e imperfecciones.
Concluyo con esto: estudiar teología o capacitación teológica no es un pecado, es la posibilidad de adquirir herramientas para cumplir mejor el ministerio que Dios nos ha encomendado. Conocer el trasfondo de Las Escrituras, buscar entender la perspectiva de Dios, encontrar el verdadero mensaje que los escritores bíblicos procuraron enviar; definitivamente da una visión más amplia y diferente sobre Dios y del servicio que espera de nosotros. Mantenerse en el pensamiento de quitar la importancia a la preparación teológica es ir en contra de la dirección de Dios. Quien anhela servir con excelencia y amor a Dios, también desea encontrar y utilizar las mejores herramientas y medios. La teología es una herramienta, utilizada desde la antigüedad para cuidar la sana doctrina de Dios, para acuñar sus grandes verdades y principios, para transmitir a las generaciones posteriores la verdadera esencia de la fe cristiana… Para mi, la capacitación teológica no es una opción, es parte del mandato de Dios a mi vida, mi responsabilidad delante de Dios.
«Y Él mismo dio: unos, apóstoles; otros, profetas; otros, evangelistas; y otros, pastores y maestros; con miras al equipamiento de los santos para la obra del servicio, para la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, para que ya no seamos niños fluctuantes sacudidos por las olas y zarandeados por todo viento de doctrina en la maniobra tramposa de hombres que emplean con maestría las artimañas del error .» Efesios 4:11-14 BTX4
*Para más información sobre las encuestas ver: Noticias Cristianas, Gospel Coalition, Estadísticas Cristianas.
Por Engelbert González.









