La Biblia dice: “Sin embargo, ahora me alegro, no porque se hayan entristecido sino porque su tristeza los llevó al *arrepentimiento. Ustedes se entristecieron tal como Dios lo quiere, de modo que nosotros de ninguna manera los hemos perjudicado.» 2 Corintios 7:9 NVI
Solamente el Señor podrá abrir los ojos de quienes los mantienen cerrados, sacará el pecado a la luz, descubrirá las tinieblas, y restaurará una nación. Se requiere la secuencia de arrepentimiento perdón restauración.
Sin arrepentimiento no hay perdón de pecados, sin perdón no hay restauración… Pido que el Señor haga entender a cada cristiano cómo hemos participado activamente del pecado de Venezuela, para así llegar a entender que no es «por magia» que Dios sanará nuestra tierra, sino que el milagro sucederá cuando nosotros, su pueblo, seamos conscientes de los pecados de comisión, de omisión, de pensamientos, de palabras y de complicidad… Cada hora debemos orar por nuestra nación, asegurándonos que Dios nos sane a cada uno por nuestra indolencia, nuestra indiferencia y nuestra comodidad…
Ese, para mi, es nuestro mayor pecado… Indolencia, indiferencia y comodidad… Sigamos la lucha orando, clamando, buscando Su rostro, Su voluntad, y asumiendo la responsabilidad activa que cada uno tiene delante de la situación histórica que estamos viviendo… Así con en Jueces Dios hoy requiere de Gedeones, Jeftés, Déboras… Fuertes en oración, obedientes por convicción, esforzados por devoción…
La iglesia tiene una gran responsabilidad en el arrepentimiento perdón y restauración de la nación. En el arrepentimiento debe mostrar el pecado; en cuanto al perdón debe mostrar la misericordia derramada en la Cruz del Calvario y, en cuanto a la restauración, debe orar constantemente por la sanidad de los corazones así como enseñar el camino de la moral que deben vivir los habitantes. Cada cristiano debe reflejar en su vida lo que espera ver pasar en su nación.
Bendiciones hermanos, bendiciones mi amado país Venezuela.
Bendiciones









