¿Te alegraría la muerte de niños? ¿Celebrarías un genocidio? Espero que esta reflexión te ayude a tomar una decisión al respecto. El asesinato jamás es motivo de risa ni celebración. El hecho maligno de ordenar la matanza de «todos» los niños habla de un homicida, infanticida y genocida que no tenía temor de Dios, de hecho Herodes era enemigo del Señor. Por ello el día de los inocentes, o sea la muerte de niños, es motivo de tristeza no de burla.

Es imposible que alguien que diga amar a Dios y a su creación pueda al mismo tiempo aborrecer a los niños y reírse del asesinato de estos. Actualmente en muchos lugares se utilizan el término día de los inocentes para bromear, sin embargo la historia detrás de este concepto es muy triste y terrible.




Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios. Mateo 2:16

El día de los inocentes no es un chiste de Dios

Si un cristiano quiere traer a la memoria este día debería reflexionar sobre el significado del mismo. Hoy en muchos países se ha aprobado el aborto legalmente; en otros -como en China- se asesina a niños nacidos, le llaman control de población. Estas acciones pro-aborto y de control de natalidad en países socialistas/comunistas/humanistas emulan al otrora genocida Herodes. Como cristianos no podemos reírnos de asesinatos de niños, además el registro bíblico que nos ha llegado, no es un chiste de Dios sino un llamado de atención. Debemos tener un cambio de actitud ante estos memes que procuran anular la gravedad del infanticidio de hace veintiún siglos y de hoy.

Nos es necesario orar por aquellos indefensos niños que sufren hambre, qué son maltratados, abusados y muchos abandonados en las calles como basura. Recordemos que el objetivo de Herodes como herramienta de Satanás hace 2000 años era asesinar al Mesías. Hoy gobiernos y movimientos comunistas, socialistas, humanista y pro-aborto son la mano asesina del enemigo de Dios. Como cristianos no debemos reírnos ni celebrar la muerte. Dios de vida no se alegra por la muerte. Sentir tristeza en el corazón por los niños asesinados por Herodes y por aquellos que están siendo asesinados hoy debe ser nuestro recordatorio cada día de los inocentes.

Bendiciones plenas,
Engelbert González



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